Cuentos clásicos en Amanuta

 

Introducción

En Amanuta creemos profundamente que la primera infancia es un tiempo fundacional. Los libros que llegan a las manos —y a la voz— de niñas y niños en estos primeros años no solo entretienen: construyen memoria emocional, lenguaje, sensibilidad y formas de mirar el mundo. Por eso, cada título que publicamos nace de una reflexión cuidadosa sobre qué historias vale la pena compartir desde el comienzo de la vida lectora.

Incorporar una colección de cuentos clásicos para la primera infancia responde a esa convicción. Estas historias, que han sido narradas una y otra vez a lo largo de generaciones, hablan de miedos, deseos, errores, valentía y transformación con una claridad simbólica que sigue siendo profundamente vigente. El patito feo, El gigante egoísta, Los tres cerditos, El traje nuevo del emperador o El mago de Oz no son solo relatos conocidos: son puentes que conectan a niños y adultos en una experiencia compartida de lectura, conversación y afecto.

En Amanuta creemos que cómo se cuenta una historia es tan importante como la historia misma, especialmente cuando está dirigida a niñas y niños pequeños. Ponemos especial atención en el lenguaje, evitando fórmulas moralizantes o explicaciones innecesarias, y confiando en la capacidad de los niños para comprender a través de la emoción, la repetición y la imagen. 

Desde Amanuta, revisitar los clásicos no significa repetirlos sin más, sino volver a ellos con una mirada contemporánea, consciente del desarrollo infantil y del valor que tienen las buenas historias cuando se ofrecen en el momento justo. Porque creemos que los grandes relatos también pueden ser los primeros, y que hacerlo con cuidado y belleza marca una diferencia que acompaña para toda la vida.

¿Qué ingredientes hacen que un cuento se convierta en un clásico?

Si pensamos en El patito feo, inmediatamente aparece la historia de alguien que no encaja, que es rechazado y que debe atravesar un camino de transformación para descubrir quién es. Algo similar ocurre con el Gigante egoísta, que aprende —no sin dificultad— que compartir abre la puerta a la alegría, o con el emperador que queda en evidencia cuando nadie se atreve a decir la verdad.

Aunque quizás no hayamos leído estas historias en su versión original, sabemos de qué tratan. Esto ocurre porque se han instalado en el imaginario colectivo y se han convertido en clásicos de la literatura infantil, adaptándose a distintos tiempos, públicos y formatos.

Estos cuentos comparten características que los vuelven memorables y especialmente significativos para la infancia:

  • Protagonistas entrañables, con emociones reconocibles, con los que niños y niñas pueden identificarse fácilmente.

  • Antagonistas o conflictos claros, que permiten distinguir el bien, el engaño o la injusticia.

  • Una estructura narrativa simple —inicio, nudo y desenlace— que favorece la comprensión del relato.

  • Finales que entregan sentido, aprendizaje y satisfacción.

  • Temas universales como la identidad, la pertenencia, la valentía, la verdad, el miedo y la solidaridad.

  • Valores como la honestidad, la empatía, la cooperación y el respeto.

  • Elementos simbólicos y fantásticos que estimulan la imaginación y la creatividad.

Todo esto, además, facilita la mediación lectora. Leer en voz alta historias como Los tres cerditos o El mago de Oz resulta más sencillo cuando los personajes y sus conflictos ya forman parte de nuestro repertorio cultural.

¿Por qué leer clásicos con nuestros niños y niñas?

Emociones a flor de piel

Los clásicos nos recuerdan que crecer no siempre es fácil. El patito feo aborda el dolor del rechazo y la búsqueda de identidad; El gigante egoísta habla de la soledad y del aprendizaje que nace del vínculo con otros; El mago de Oz nos muestra que el valor, la inteligencia y la sensibilidad ya estaban dentro de cada personaje.

Estas historias permiten que niños y niñas exploren emociones complejas sin necesidad de nombrarlas directamente, identificándose con los personajes desde un lugar seguro y simbólico.

Voces que atraviesan el tiempo

Muchos clásicos tienen su origen en la tradición oral y han sido contados durante generaciones. Con el tiempo, se transforman, se reescriben y se actualizan, dialogando con nuevas miradas y sensibilidades.

Hoy existen adaptaciones que revisan estos relatos desde perspectivas más cercanas a nuestra realidad, invitando a reflexionar sobre la verdad, el poder, la justicia o la comunidad, como ocurre en El traje nuevo del emperador.

Beneficios educativos y literarios

Los cuentos clásicos transmiten valores universales y acompañan el desarrollo del lenguaje desde edades tempranas. Además, cada relectura abre nuevas interpretaciones: un mismo libro nunca es el mismo cuando el lector crece.

Leer estos relatos en la primera infancia permite que los niños se familiaricen con el lenguaje, el ritmo de la narración y la belleza de los mundos imaginarios, especialmente cuando se presentan en libros ilustrados, donde texto e imagen dialogan de forma única.

¿Cómo empezar a leer los clásicos infantiles?

  • Busca orientación en librerías, bibliotecas y mediadores de lectura para encontrar ediciones adecuadas a la edad y los intereses de tus niños.

  • Elige adaptaciones contemporáneas, que dialoguen con los valores y preguntas del presente. En nuestra colección de clásicos encontrarás versiones cuidadas de Patito feo, El gigante egoísta, El mago de Oz, Los tres cerditos y El traje nuevo del emperador.

  • Crea una pequeña biblioteca en casa, accesible y cercana, para que los libros formen parte del juego y la exploración cotidiana.

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